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Ahorro y eficiencia energética

Promotores, proyectistas, arquitectos y decoradores, constructores, empresas de rehabilitación, administradores de fincas y grandes consumidores de energía tienen la oportunidad de integrar la biomasa en el mercado de la edificación y la rehabilitación, aprovechando:

  • Las ventajas de ahorro, financiación y mantenimiento que supone para usuarios y profesionales la contratación con Empresas de Servicios Energéticos (ESEs).
  • La legislación vigente, que incluye las instalaciones de biomasa como medida de rehabilitación y eficiencia energética en viviendas.
  • La biomasa para ACS y calefacción es una de las soluciones más atractivas para mejorar sustancialmente la Calificación de Eficiencia Energética, con períodos de retorno menores que cualquiera de las medidas pasivas en aislamiento, ventanas, etc.
    En edificación residencial, la demanda térmica para ACS y calefacción supone cerca del 66% de la energía total consumida en condiciones de habitabilidad y uso normales. Los edificios que obtienen la energía de combustibles fósiles, obtienen una baja calificación al penalizarse las elevadas emisiones de CO2. Las energías renovables, como la biomasa, no computan ni emisiones de CO2 ni consumos de energía primaria no renovable, por lo que edificios con mala calificación la pueden ver muy mejorada si instalan una caldera nueva de biomasa.

 

 
El sector de la biomasa sigue su lucha particular para obtener el respaldo del Gobierno a fin de ocupar el lugar que “nos merecemos” en el mix energético nacional y que “no pudimos conseguir con el Gobierno anterior”.
El objetivo de la ayuda es “mejorar la eficiencia energética de los edificios y potenciar el uso sostenible de los montes”. Se ha autorizado un gasto de 897.260 euros, de tramitación anticipada, para financiar la convocatoria de ayudas de 2019 para el cambio de calderas tradicionales por otras que utilicen biomasa forestal. La finalidad es la sustitución de sistemas, instalaciones e infraestructuras de producción de calor a partir de combustibles fósiles por otros que utilicen biomasa forestal (astillas y pellets).
Ya es posible renovar una instalación sin desembolso inicial alguno, a través de una empresa de servicios energéticos. La biomasa se está imponiendo como la solución más eficiente en las grandes poblaciones, donde las viviendas se agrupan en bloques de numerosos vecinos que comparten gastos de comunidad y donde el mayor gasto más frecuente suele ser la calefacción y el agua caliente (ACS). Son centenares las comunidades de vecinos que ya se han pasado a la biomasa por razones de eficiencia, ahorro, facilidades y confort. Actualmente hay dos formas de implementación.
ENCE apuesta decididamente por la hibridación de algunas termosolares con plantas de generación de energía renovable con biomasa. El acuerdo por el que ENCE adquirirá el 90% de la Termosolar de Puertollano a Iberdrola, permitirá convertir un activo renovable no gestionable —que sólo genera energía durante las horas con Sol— en gestionable, gracias a la capacidad de la biomasa de producir energía de manera programable, firme y estable, y en momentos de alta demanda.
La Comisión Europea presentó “un plan de acción para el desarrollo de una bioeconomía sostenible y circular al servicio de la sociedad, el medio ambiente y la economía de Europa”. Entre los tres objetivos claves de dicho plan, de los que se despliegan catorce medidas concretas para poner en marcha en 2019, está la confianza en que la bioenergía contribuya a reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
La utilización de la biomasa como combustible de calefacción representa un ahorro para las familias que puede ser de hasta el 66% con respecto al coste del gasóleo, ha afirmado Javier Díaz, presidente de la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom), en la apertura de las jornadas sobre “El uso sostenible de la bioenergía en Valladolid”, organizadas por la Asociación en colaboración con la Agencia de Innovación y Desarrollo Económico del Ayuntamiento de Valladolid.
Bioenergy Barbero opera como una empresa de servicios energéticos (ESE) especializada en biomasa, es decir; gestiona todo el proceso elaborando el estudio y diseño del sistema a implantar en las salas de calderas, realiza las instalaciones y el mantenimiento y suministra el combustible utilizando siempre una tecnología moderna, automática, con un manejo sencillo que ofrece la máxima seguridad.
Con una política más ambiciosa, las renovables podrían suministrar el 25% de la demanda total de calor en 2020 y se eliminaría un gasto de 21.800 millones de euros en importaciones. El impulso de la utilización de la biomasa como fuente energética por parte de la Unión Europea responde, entre otros propósitos, al desarrollo de su estrategia de seguridad energética, que contempla la progresiva reducción de la dependencia de terceros países.
El sector generó en 2017 un negocio de casi 14,7 millones de euros La provincia de Valladolid contabilizaba a finales del pasado ejercicio un total de 4.393 instalaciones de biomasa de alta eficiencia, frente a las 257 registradas en 2008, según los datos del Observatorio de la Biomasa. De la cifra total, 3.832 son estufas (45,2 MW), 339 calderas menores a 50kw (11,6 MW) habituales en el uso doméstico; y 222 calderas de tipo industrial o colectivo, igual o mayores de 50kW (126,8 MW).
Una instalación de generación de energía eléctrica a partir de biomasa cuya potencia sea inferior a 1 MWe es susceptible de ser incluida en el denominado “autoconsumo”, extendiéndose también su ámbito hacia otros sectores como el industrial, por ejemplo. Introducción. Marco normativo Cuando se habla de autoconsumo en España todo el mundo piensa directamente en la tecnología solar fotovoltaica y en un edificio. ¿La razón? Posiblemente es de lo único que se habla cuando en los medios de comunicación aparece el término “autoconsumo”.
La bioenergía es la fuente renovable que más contribuye a la demanda global de energía final: proporciona el 12,8% del total. La bioenergía moderna cubre ya un 10,1% de la demanda de calefacción en edificios (4,0%) y en la industria (6,1%), aún por detrás del consumo a nivel mundial de leña para calor que está en el 16,4 %. Además aporta un 2% de la producción mundial de electricidad (con un crecimiento del 7% en 2017) y un 3% de las necesidades de transporte (con un crecimiento del 2,5%). Fuentes:
Desde 2014 funciona una red de calor en Bera que aporta calefacción y ACS varios edificos de uso público: Toki Ona Institutua, Polideportivo, Haur Eskola, Rikardo Baroja Eskola e Ikastola de Altzate. La sala de calderas que alimenta esta red consume unas 150 toneladas de astilla.